Daniel llegó con la Ouija

Publicado por Juan Felipe jueves, 5 de agosto de 2010


Todo empezó un verano de vacaciones en un pueblo… Por aquel entonces tenía como unos 19 años, una noche todos los de la pandilla decidimos hacer espiritismo, así que nos pusimos a ello. Nos salió un chico que se llamaba Daniel, el cual decía que era del pueblo y que estaba en el cementerio viejo del mismo pueblo, enterrado por el año 1944; entonces nos empezó como a dibujar como una cruz con una especie de redondel en la parte de arriba. Bueno, el tal Daniel me dijo que él iba a estar a mi lado ya que cada vez que quisiera ponerme en contacto con él sólo pensara en su nombre y podía mantener una conversación con él mentalmente. Él mismo me insistió en que no debíamos practicar más el espiritismo pues es muy peligroso.

Al día siguiente me fui a dar un paseo con otro amigo al cementerio y era cierto lo de la cruz y la tumba del tal Daniel, si existía. Hasta ese momento todo iba bien, pero empecé a sentirme observado, pero no tenía miedo; es más alguna vez practiqué lo de hablar con él pero nunca supe si era yo propiamente o era él respondiéndome.

Después de 2 años me marché a vivir a otro lugar y una tarde, mientras me tomaba una siestecita, escuché en mi oído “soy Daniel despiértate, no cierres los ojos”. Me desperté asustado y vi a un hombre con una camiseta roja a los pies de mi cama de espaldas. Empecé a perder las fuerzas y sabía que si cerraba los ojos el hombre vendría por mí, pero no me daba miedo y eso me asombra, era como que Daniel me estaba protegiendo pero aún así tenía que estar mirando al hombre pues si yo lo miraba él me daba la espalda y era como que no podía acercarse a mí, al igual que intuía y sabía que si los cerraba se acercaría hacia mí. Bueno, esto duró unos 5 minutos, y al final él se desvaneció. En un momento en que parpadeé él desapareció y nunca más lo volví a ver.

Después de esto en mucho tiempo no me volvió a pasar nada hasta hace unos tres años ya viviendo en mi actual domicilio: cosas que desaparecían, la luz de la cocina se apagaba sola, pero no me daba miedo, no sé, no puedo explicar qué es lo que siento pero no es miedo.

Ahora ya tengo 32 años, vivo en Madrid y sí les puedo decir que sé que desde el día que hice espiritismo con 19 años mi vida cambió pues sé que desde ese día Daniel está a mi lado. Yo nunca hablo con él, y ni siquiera pienso o hablo de él (hasta la fecha) simplemente hemos aprendido a vivir juntos y lo que me parecía raro al principio (como una sensación constante de que te vigilan) ha terminado siendo algo normal en mi vida.

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